Un agnóstico sin prejuicios:
Son palabras de Rafael Argullol, escritor y profesor de la Universitat Pompeu Fabra, que se confiesa agnóstico
"Después de siglos de intolerancia religiosa contra el pensamiento ilustrado, ahora se reivindica una pobre y falsa ilustración para ser intolerantes en todo lo que implique elementos religiosos. Este desastroso sectarismo, supuestamente progresista, ha arrinconado la cultura religiosa de las escuelas y de las universidades con un especial rencor contra el cristianismo. Y es este fanatismo antirreligioso el que ha alejado las últimas generaciones de estudiantes de un tesoro como la Biblia, condenándoles a ser más pobres moral y espiritualmente".
"Junto con el inmenso placer literario que para los no creyentes significa la lectura de la Biblia, es del todo obvio que sin conocimientos bíblicos toda la cultura occidental es un imposible (...). Defenderé siempre que la Biblia es también una lectura obligatoria desde el punto de vista de la ética ciudadana. Su complejidad, belleza y altura de miras, a menudo trágica, la conforman como uno de los documentos más penetrantes para acceder a la condición humana y a su contradictoria complejidad".
(La Vanguardia, domingo 13 de junio 2010)
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