jueves, 3 de junio de 2010

Datos e ideas sobre "la ideología"



En estas
entradas hemos tratado de la ideología de género, la ideología que está de moda, al menos en esta parte del Atlántico.

Añado un texto que recoge las "andanzas" de los creadores de esta ideología. Nos presentan el arquetipo mítico de todos ellos, pero nos escamotean la vida real de esos arquetipos. Advierto que la vida real de Simone de Beauvoir es poco ejemplar y no he ahorrado detalles...


Precedentes de la ideología de género

Los desarrollos teóricos de los partidarios de la ideología de género se apoyan en las propuestas de existencialistas ateos como Simone de Beauvoir, en el pensamiento de los teóricos de la revolución sexual como Wilhelm Reich o Herbert Marcuse, y en algunos estructuralistas sociales como Jacques Derrida.

(existencialistas ateos)

Influyó directamente en el feminismo de género la francesa Simone de Beauvoir, tanto por su producción literaria que nos permiten calificarla de existencialista atea, como por su implicación directa en el movimiento feminista.

La obra auténtica de Simone va más alla del libro El segundo sexo. La obra auténtica es su vida convertida en leyenda, en el arquetipo de comportamiento de la militante radical. Simone acabó viviendo como pensaba.

Simone se convirtió en el icono del feminismo radical: una mujer autonóma, independiente, inhibida de prejuicios, partidaria del amor libre, del aborto; atea militante, escandalosa, y alternativamente heterosexual y lesbiana, como afirma Trillo en su libro La ideología de género, págs. 42 y sigs., Libroslibres, 2009. Además, se comprometió con el socialismo y todas las causas transgresoras. Sin embargo, el arquetipo libertino nada tiene que ver con la historia real de Simone.

Ella vivió subordinada a un amante, que jamás la trató con verdadero amor, como ella en su intimidad deseaba. Sartre nunca le propuso matrimonio, aunque sí lo hizo a otras mujeres, y la llamó de usted toda la vida. Se servía de ella intelectual y físicamente cuando le convenía. La explotó para satisfacer sus caprichos sexuales, haciendo que le proporcionara los favores de sus amigas. Simone, al igual que las mujeres cuya pasividad denuncia en su libro, colaboró siempre, aceptando su subordinación, su papel de segundo sexo. Su vida se desarrolló a la sombra de Sartre, cuando hubiese podido brillar más que él.

Hazel Rowley (en el libro Sarte y Beauvoir. La historia de una pareja, Lumen, Barcelona, 2006, pág. 508) cuenta las peripecias amorosas, su forma de pensar y sentir; el tono es hagiográfico, pero a pesar de eso la narración manifiesta una historia más allá de los límites de la depravación humana.

Sartre, otro arquetipo mítico, estaba obsesionado con la ceremonia de la seducción, quizá debido "a la conciencia de su fealdad, para afirmarse a sí mismo", como asegura Rowley (ibídem, pág. 128). Sartre, hablando de deseo sexual, afirmaba: "yo era más bien un masturbador de mujeres, que un copulador (ibídem, pág. 63). El sueño de Sartre era ser "un don Juan erudito que encandila a las mujeres" (Sartre, War diaries, p. 269). Para él era esencial que las mujeres fueran hermosas y jóvenes, y lo que más le gustaba era desvirgarlas. Simone se encargaba de proporcionarle lo que quería en cada momento (Rowley, p. 63). Simone y Sartre no tuvieron complejos en seguir la filosofía del amor libre, sin pararse a pensar las consecuencias que acarreaban a otros sus lamentables comportamientos.

En muchas ocasiones compartieron amantes, formando tríos con jóvenes alumnas de Beauvoir. Tal fue el caso de Olga Kosakiewicz, una joven emigrante rusa refugiada en París tras la revolución bolchevique. O de Blanca Bienenfeld, que empezaron a repartirse cuando ésta contaba sólo con 16 años; a consecuencia de eso Blanca contrajo una enfermedad mental. Otro caso famoso fue el de Nathalie Sorokin, protagonista de su novela La sangre de los otros, pues fue la causante de la denuncia que su madre presentó contra De Beauvoir en marzo de 1943 ante el Ministerio de Educación de Vichy, por corrupción de menores. Eso le costó la cátedra de por vida y, aunque después de la guerra la restablecieron en el puesto, nunca más volvió a ejercer.

Una de las consecuencias del comportamiento de la pareja fue la práctica del aborto de forma recurrente. Cuando Sartre se encontraba con algún problema con alguna de sus amantes, Simone sabía cómo solucionarlo. A Michelle Vian Sartre la dejó embarazada tres veces, y en las tres Simone de Beauvoir le ayudó a abortar. El último aborto dejó estéril a M. Vian.

(teóricos de la revolución sexual)

W. Reich y H. Marcuse, entre otros autores, pretendieron sintetizar las enseñanzas de Marx y de Engels [Es fundamental la obra clásica de ENGELS, F., El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, 1884] por una parte, y de Sigmund Freud por otra, teorizaron sobre la lucha de sexos entendida como lucha de la clase oprimida (la mujer) frente a la opresora (el varón); un instrumento para liberarse consistía en experimentar todo tipo de situaciones sexuales. Así lo expone MARCUSE en su obra de 1955 Eros y civilización. Por su parte REICH, W. lo expuso en diversas obras, entre las que podemos citar La revolución sexual (1945).

El autor más influyente en todos los movimientos que integran la ideología de género es el filósofo francés Michael Foucault. En su obra Historia de la sexualidad defiende que el sexo es un invento artificial del poder, que lo usa a su antojo como un instrumento de dominación. La revolución que, según Foucault, hay que realizar, después de conquistar el poder, debe deconstruir (liberación del cuerpo femenino del sexo, reeducación de la infancia desde la bisexualidad, el control de la natalidad y la normalización de la homosexualidad). La obra de M. Foucault está condicionada por su homosexualidad, que constituía pra él una obsesión y un sufrimiento.

(estructuralistas sociales)

Las influencias estructuralistas se fundamentan principalmente en las teorías deconstruccionistas de Jacques Derrida [Cfr. el libro Desconstrucción y pragmatismo, Trad. M. Mayer y I.M. Pousadela. Buenos Aires, Paidós, 1998]; teoría que el mismo aplicó a la sexualidad en algunas de sus obras [Por ejemplo en su artículo "Ser justo con Freud. La historia de la locura en la edad del psicoanálisis", en VV. AA., Pensar la locura. Ensayos sobre Michel Foucault, Trad. J. Piatigorsky. Paidós, Buenos Aires-Barcelona-México, 1996)].


(Las ideas proceden del libro de Trillo F., La ideología de género, y de un artículo de Jutta Burgraff)

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