"(...) Corresponde a los fieles laicos mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer en modo nuevo y profundo la realidad y transformarla".
Benedicto XVI subrayó que "los fieles laicos deben participar activamente en la vida política, de manera siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia, compartiendo razones bien fundadas y grandes ideales en el proceso democrático y en la búsqueda de un consenso amplio con todos los que se preocupan de la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y la búsqueda necesaria del bien común".
"Se necesitan políticos auténticamente cristianos, pero sobre todo fieles laicos que sean testigos de Cristo y del Evangelio en la comunidad civil y política (...)".
El Papa señaló que "la difusión de un relativismo cultural confuso y de un individualismo utilitarista y hedonista debilita la democracia y favorece el dominio de los poderes fuertes. Es necesario recuperar y reforzar una sabiduría política auténtica; ser exigentes en lo que concierne a la propia competencia; servirse críticamente de las investigaciones de las ciencias humanas; afrontar la realidad en todos sus aspectos, superando reduccionismos ideológicos o pretensiones utópicas; mostrarse abiertos a todo diálogo y colaboración verdaderos, teniendo en cuenta que la política también es un complejo arte de equilibrio entre ideales e intereses, pero sin olvidar que la contribución de los cristianos es decisiva únicamente si la inteligencia de la fe se convierte en inteligencia de la realidad, clave de juicio y de transformación. Es necesaria una verdadera "revolución del amor".
Son palabras de Benedicto XVI dirigidas a los participantes en la XXIV asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, que están afrontando el tema: "Testigos de Cristo en la comunidad política" Fuente: VIS.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada